Historia de la Pousada Nossa Sra. da Assunção:
A partir de la restauración de un monasterio del siglo XVI, situado en el valle de la ciudad de Arraiolos - célebre por sus tapices - surge esta Pousada, ejemplo de la perfecta armonía entre la tradición y los conceptos modernos de la arquitectura portuguesa. Sin duda alguna se trata de una acertada adaptación de un austero convento a las exigencias actuales de confort, proyectada por el Arquitecto José Pablo dos Santos.
En lo que se refiere a la historia del convento, es sabido que se puso la primera piedra durante el reinado de Don Juan III, exactamente el día 14 de agosto de 1527, víspera de la festividad de Nuestra Señora de la Asunción, a la que debe su nombre.
Financiaron esta obra Don Juan III y el Infante Don Enrique, entre otros. En este edificio vivió durante varios años la Orden de los Loyos.
El claustro data de 1575 y la iglesia de 1585. Según reza la historia, era costumbre que en el día de Nuestra Señora de la Asunción, el pueblo paseara hasta el valle y llegara a la iglesia para beber el agua de la fuente de Nuestra Señora y coger una ramita de los árboles que allí crecían. Incluso era usual que los frailes lanzaran, desde el balcón del claustro, un bollo de harina que la gente llamaba "Rosca". Una década antes de la extinción de la Orden, cesó esta tradición, que fue sustituida por la de ir entregando pan de puerta a puerta.
En 1834, después de que llegasen al poder los liberales, en particular Joaquín Antonio de Aguiar, más conocido como "Mata Frailes", se cerraron todos los conventos y monasterios de hombres, en un afán de separar la religión del poder político. Sin embargo, las órdenes de mujeres sí fueron autorizadas a permanecer en los conventos hasta que falleciera la última monja.
En 1980, el ya decadente convento fue adquirido por el Estado, y 25 años más tarde, en 1995, se realizaron las obras de remodelación que lo convertirían en una Pousada de Portugal.
La Iglesia
La iglesia se compone de una sola nave y tres tramos. En la fachada se reconocen fácilmente los arbotantes cilíndricos, con gárgolas zoomorfas, rematadas por pináculos.
La fachada es de estilo manuelino, decorada con cuerdas, nudos y flores, entre otros elementos. En la entrada de la misma puede verse el atrio, estructura que funciona como un patio cubierto, compuesto por una bóveda de crucería. Apoyados en los muros, nos encontramos con unos bancos revestidos de azulejos dameros en azul y blanco, y también un campanario construido por la Orden de los Felipes, ambos elementos del siglo XVII.
El interior de la iglesia está totalmente revestido de azulejos del siglo XVII, que recrean episodios de la Biblia y de la vida de los santos, de manera que la gente del pueblo, en su mayoría analfabeta, pudiese entenderlos a través de la mera observación. El autor de esta grandiosa obra de azulejería es Gabriel del Barco y Minusca, un artista español.
Destaca una capilla con el sepulcro del fundador del convento, João Garcês, también revestida de azulejos y coronada por una bóveda de crucería. A continuación de ésta, tenemos otra capilla dedicada a San Juan Bautista, donde se encuentra la tumba de Fernando Pereira, Alcalde de Arraiolos e hidalgo de la casa de Bragança que había donado un retablo a la Iglesia.
El púlpito cuadrangular, situado en el ala izquierda de la Iglesia, está realizado en piedra calcárea blanca. El Coro Alto tiene una bóveda de cañón y el altar, que es la parte más antigua, está decorado con un retablo de 1547. Las columnas del mismo están decoradas con parras, uvas y aves, que recuerdan a la flora y fauna del Alentejo.
En el centro nos encontramos con una imagen de Nuestra Señora de la Asunción, patrona de la iglesia, y la correspondiente bóveda de crucería, adornada con frescos de ángeles y flores.
De la reconstrucción de 1700 se conserva el retablo de talla dorada, el trono y los azulejos figurativos de las vidas de San Juan Bautista, María Magdalena, Santiago el Mayor, Santa María Salomé y Santa María Jacob, entre otros pasajes del Antiguo Testamento.
El Claustro
Construido por orden de Don Jaime, Duque de Bragança, es un bello ejemplo de estilo renacentista tardío, con líneas sencillas, planta rectangular y dos plantas. Los arcos de la planta inferior se asientan sobre columnas toscanas de sobrecargada decoración. Las columnas de la planta superior son de mármol y de estilo dórico. El suelo es de pizarra. En el centro hallamos una bella fuente del siglo XVI, circular, confeccionada en mármol blanco.
La Sala del Capítulo
Es el actual bar de la Pousada y tiene una bóveda de crucería, con decoración en estuco y, al igual que el refectorio, está decorada con esculturas parentales del Alentejo.