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Pousada de Guimarães, Nossa Sra. da Oliveira

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Miércoles Jueves
Nº de Noches: 1
   
 

Historia:

 

Pousada Nossa Sra. da Oliveira

Situada en el Centro Histórico Medieval de Guimarães, también Patrimonio de la Humanidad y Ciudad Cuna de la Nacionalidad Portuguesa, la Pousada forma parte del alma viva de la ciudad, ayudándola a proyectarse a través de sus tradiciones seculares. Pernoctar en esta Pousada y desde aquí recorrer a pie las estrechas callejuelas que conducen al Castillo y al Palacio Ducal, observando los bellos detalles que encontramos a cada paso, es descubrir la Historia de Portugal.

 

Ciudad de Guimarães

Guimarães, Ciudad de origen medieval, tiene sus raíces en el lejano siglo X. Fue en esa época cuando la Condesa Mumadona Días, viuda de Hermenegildo Mendes ordenó construir un monasterio, que se convirtió en un polo de atracción dando origen al establecimiento de un grupo de población. Paralelamente, y para la defensa de dicho grupo, Mumadona construyó un Castillo a poca distancia, creando así un segundo lugar de establecimiento. Al unir los dos núcleos se formó la Rua de Santa María.

Posteriormente, el Monasterio se transformó en una Colegiata y adquirió gran importancia debido a los privilegios y donaciones que Reyes y Nobles le fueron otorgando. Se convirtió en un famoso Santuario de peregrinación, acudiendo creyentes de todas partes con peticiones y promesas.

La Villa se fue extendiendo y organizando, rodeándose de una muralla defensiva. Mientras tanto, las órdenes mendicantes se instalaron en Guimarães y ayudaron a modelar la fisionomía de la Ciudad.

Los dos grupos se fundirían en un único núcleo en una fase posterior y, a partir del siglo XV, la Ciudad intramuros ya no cambiaría mucho. Todavía se construirán algunas Iglesias, Conventos y Palacios, se formará el Largo da Misericordia (actual Largo João Franco) a finales del siglo XVIII, pero su estructura no sufrirá grandes transformaciones.

Será a partir de finales del siglo XIX, con las modernas concepciones urbanísticas de higiene y simetría, cuando la Villa, elevada a Ciudad en 1853 por la reina Doña Maria II, experimenta sus mayores cambios: se permite e impulsa  la demolición de las murallas, se construyen las Plazas do Carmo (hoy Largo de Martins Sarmento) y de la Condesa de Juncal, se emprende la apertura de calles y grandes avenidas y posteriormente el ajardinamiento de la Colina de la Fundación y la apertura de la Alameda.

Sin embargo, casi todas estas obras fueron efectuadas de un modo controlado, permitiendo así la conservación de su  magnífico Centro Histórico.