Historia:
Concejo de Alijó:
La Villa de Alijó, situada a unos de 45 kilómetros de la capital del Concejo – Vila Real – está situada en una extensa zona de cultura castreja. Sufrió, como tantas otras localidades del actual municipio, las vicisitudes derivadas de la romanización y de la ocupación morisca.
Enclavada en un eje que había servido de frontera en una época de permanentes cambios, dividía a los cristianos y a los árabes, siendo destruida y abandonada posteriormente. Sólo a partir del primer periodo del siglo XII, gracias a los sucesivos fueros otorgados por D. Sancho II, (1226), D. Afonso III (1269) y, más tarde, por D. Manuel I, ya en el siglo XVI (en julio de 1514), se empezó a poblar.
Su clima y sus suelos extraordinariamente fértiles, en particular para la producción de vino generoso, acreditado "embajador portugués" en todo el mundo, sirvieron de motivación para los que solicitaron este municipio.
Sin embargo, sólo a partir de los siglos XII y XIII asistimos a una ocupación ordenada, de varios representantes de la nobleza y de la alta burguesía. Fue el caso del marqués de Távora, primer donatario de Alijó y sus términos, bienes que se incorporarían a la Corona, tras la ejecución de los Távoras.
En el Concejo de Alijó, podemos ver varias manifestaciones de su historia, desde castros a pinturas rupestres y vestigios de calzadas romanas. La propia hagiotoponímia evidencia que del siglo VII al siglo XIII se mantuvo en la zona del Concejo una población trabajadora que consiguió sobrevivir a las embestidas de los moros y de los cristianos de Asturias.
Alijó, cuyo origen etimológico se situaría en la existencia de la historia Legio Spetima Gemina, aunque otras tesis indican que el topónimo procede de la palabra Ligioo, mas tarde Lijó, que pretendería señalar la naturaleza pedregosa de la zona en aquella época, tiene su monumentalidad representada por la picota, por algunas casas solariegas y la iglesia con su conjunto de adornos, objetos de culto y varias imágenes de relativo valor.
El conjunto de la arquitectura religiosa en esta villa se completa con las capillas del Señor del Anda o de los Pasos; la capilla de Nuestra Señora de los Placeres.