Historia de la Pousada:
Aproximadamente en el año 1514, D. Jaime, IV Duque de Bragança, decidió fundar en Vila Viçosa, en las cercanías de su palacio, una casa religiosa que sirviera de Panteón a las damas de su Casa y donde pudieran retirarse las hijas de su segundo matrimonio que no lograran casarse dignamente
Sin embargo, a pesar de las gestiones, el Real Convento de las Llagas de Cristo no estaba habitado cuando murió D. Jaime, en septiembre de 1532.
Por iniciativa de su viuda y de su hijo, D. Teodósio, V Duque de Bragança, el 8 de febrero de 1533, el Convento abrió sus puertas, con pompa y circunstancia, a nueve religiosas que tenían por abadesa a una hermana de Dª Juana, la Madre María de S. Tomé. El monasterio tenía rentas propias consignadas de forma vitalicia por las familias y tutores de las hermanas, teniendo la mayor parte de ellas pagada la construcción de los aposentos privados, con oratorios propios para la devoción.
En 1652, Cecília do Espíritu Santo, poetisa y pintora natural de Lisboa profesaba en ese convento en el que permaneció hasta su muerte en 1723. Teniendo en cuenta sus cualidades artísticas, todo lleva a pensar que muchos de los frescos que aun subsisten en el edificio son de su autoría.
El Convento
La entrada original del convento daba a la Calle dos Hidalgos, a través de un portón de mampostería con umbral de mármol.
El Claustro
Centro de todas las actividades religiosas, lo terminó D. Teodósio. A lo largo del claustro se sucedían las capillas oratorias, como la del Cuerpo de Dios, Jordán, S. Juan Evangelista y Señor Resucitado. Una de las últimas obras del convento se realizó durante el reinado de D. Juan VI y consistió en la construcción de la casa del Arzobispo Beija-Mão, decorada con frescos geometrizantes.
Historia de Vila Viçosa:
Vila Viçosa siempre se consideró una bellísima joya del tesoro del Alentejo. Testimonio de dicho aprecio son las dotes y donaciones reales. Numerosas son las historias del pasado que recogen las Iglesias, Conventos y Palacios, como numerosos eran los jabalíes y venados que poblaban la Reserva Real y los sueños de los cazadores.
El nombre de la villa bien podría derivar de la frondosidad de las flores que decoran las ventanas de sus casas. Podrá descubrir grandes conjuntos edificados en mármol, piedra típica de esta región.