Historia de la Pousada Rainha Sta. Isabel:
Al reconocer D. Alfonso III la situación geoestratégica de Estremoz, le otorgó un fuero en 1295 y fundó y mandó poblar el castillo.
El proyecto del Castillo fue naturalmente asociado al de la construcción de la Torre principal, que se dice haber sido la obra de tres reinados, el de Alfonso IV, el de D. Pedro y el de D. Fernando, que la llamó “Torre de las Tres Coronas”, simbolizadas en el remate de mármol del ángulo de la terraza superior.
Algunos años más tarde, D. Dinis ordenó la construcción de su residencia y, aproximadamente en 1281, envió embajadores a Aragón, con la misión de pedir en casamiento a la Infanta Dª Isabel, que fue más adelante Reina y Santa.
A finales de junio de 1336, vino Isabel a Estremoz, afanada en el mantenimiento de la armonía familiar y de la paz del reino. Cansada por dos largos viajes (Compostela-Coimbra/Coimbra-Estremoz), por el peso de los años y el calor sofocante, enfermó gravemente. A pesar de los cuidados de su hijo y de su nuera, de la sabiduría de los médicos y de la devoción de los frailes de S. Francisco, el mal no cedió y la Reina falleció el 4 de julio.
Su entrada en Estremoz dio origen a varias leyendas, según las cuales dos pajaritos recogían con sus picos los ovillos que se le caían cuando bordaba. Desde sus aposentos del Castillo, solía seguir la misa de la plaza baja del monasterio de S. Francisco.
El Palacio y el Castillo reflejaban la angustia, la inquietud y la desesperación de sus últimos cinco días de vida, y fueron testigos de los funerales de los días siguientes, que se celebraron dentro del respeto riguroso de las disposiciones testamentarias. “Casamiento y mortaja, en el cielo se cuajan”, diría el pueblo de Estremoz al despedirse de ella.
Algunos años más tarde, su hijo partió de Estremoz a la gloriosa Batalla del Salado que puso fin al poderío árabe en la Península, y allí regresó después de la hazaña. Como testimonio, nos queda la bandera de armas en el Portal del Palacio de Audiencias.
También el nieto de la Reina Santa, amante de la linda Inés, escogió este remanso para pasar su mal de amores. D. Fernando y Dª Leonor Teles escogieron el Palacio de Estremoz como escondrijo seguro para el Conde de Andeiro, que, por razones políticas, estaba comprometido con Castilla e Inglaterra.
El Palacio de Estremoz recibió asimismo a Leonor Teles, cuando su hija, Dª Beatriz, se casó con D. Juan I, rey de Castilla.
Más adelante, este centro histórico fue sacudido por acontecimientos relacionados con la crisis de 1383-85, que dividió al pueblo y la nobleza. El Maestre de Avis y D. Nuno Álvarez Pereira se reunieron en Estremoz para tratar asuntos de la crisis.
A principios del siglo XV, D. Juan I convocó a las Cortes en Estremoz con los grandes del Reino. Durante ese periodo, D. Duarte se encontró allí con D. Gomez, Abad de Florencia, que traía la bula contra los infieles solicitada en el Concilio de Ferrara.
En 1474, también D. Alfonso V reunió a las cortes en Estremoz con las principales figuras del Reino, para debatir asuntos delicados relacionados con el testamento de Enrique IV de Castilla que se referían a su sobrina, la Princesa Dª Juana.
El 23 de diciembre de 1490, la Princesa Dª Isabel se encontró en Estremoz con su suegro y con su novio y, como se había casado por poderes en Sevilla, decidió repetir la ceremonia en Santa María do Castelo. Fue entonces cuando, por primera vez en la Corte, hombres y mujeres bailaron juntos.
En 1497, D. Manuel se encontró allí con Vasco da Gama para entregarle el mando de la escuadra que lo llevaría a la India, así como los regalos para el Rey de Calcuta. Las damas de Estremoz bordaron un estandarte sobre el cual Gama prestó juramento.
En 1659, por voluntad de Dª Luisa de Gusmão, se creó el Oratorio en el Palacio de Estremoz, lugar en el que falleció la Reina Santa Isabel.
Durante la primera quincena de julio de 1663, el Palacio recogió el expolio de la Batalla de Ameixial, al que se sumó más tarde el de Montes Claros. El escritorio de D. Juan de Austria y la famosa tienda de Carlos V son de especial interés.
En la mañana del 17 de agosto de 1689, en las dependencias del Palacio que servían de depósito de armas y municiones del distrito, una explosión, seguida de un incendio, destruyó el edificio medieval y su valioso contenido, arruinando también toda la zona del Castillo. Apenas se salvó la torre principal.
Entre 1738 y 1742, D. Juan V mandó construir sobre las ruinas una magnífica Sala de Armas para 40 mil piezas que, según consta por escrito, era la mejor del Reino después de la desaparición de la del Palacio da Ribeira en 1755.
En 1808, el ejército francés, bajo el mando de Kellermann, saqueó todos estos tesoros ya menguados por las campañas de 1762 y 1801. No contento con el saqueo, incendió el edificio prendiendo fuego a barriles de pólvora. Sin embargo el fuego no prosperó, lo cual se atribuyó a un milagro de la Reina Santa.
A partir de estas fechas y hasta los años treinta, el edificio sirvió para alojar a unidades militares. A partir de los años 50, acogió la escuela de industria y de comercio de Estremoz hasta que, en los años 60 se le hicieron obras de reforma para adaptarlo a una Pousada.